Recibir una herencia puede plantear muchas más decisiones de las que inicialmente imaginamos. Antes de actuar es importante conocer qué bienes existen, si hay deudas, cuántos herederos participan y cuál es la situación jurídica del patrimonio.
Una vivienda heredada, por ejemplo, puede representar un activo importante, pero también generar gastos de comunidad, IBI, mantenimiento o conflictos cuando varios familiares tienen intereses diferentes.
Por eso, recibir una herencia no significa que exista una única forma de actuar. Dependiendo de cada situación pueden valorarse diferentes alternativas.
A continuación repasamos cinco de las principales opciones.
1. Aceptar la herencia
La primera posibilidad es aceptar la herencia.
Mediante la aceptación, el heredero adquiere los bienes y derechos que le correspondan, pero también debe tener en cuenta las obligaciones existentes en la sucesión.
Si la herencia está formada por bienes de valor y no existen problemas importantes, puede ser la alternativa más sencilla.
Antes de aceptar, sin embargo, es recomendable conocer la situación patrimonial del fallecido y comprobar si existen préstamos, hipotecas, embargos u otras deudas.
Aceptar sin disponer de toda la información puede provocar problemas posteriormente.
2. Aceptar la herencia a beneficio de inventario
Cuando existen dudas sobre las posibles deudas, otra alternativa es la aceptación a beneficio de inventario.
Esta figura permite, cumpliendo los requisitos legales correspondientes, mantener separado el patrimonio hereditario del patrimonio personal del heredero.
Las deudas de la herencia se satisfacen con los propios bienes hereditarios hasta donde estos alcancen, evitando que el heredero tenga que responder ilimitadamente con su patrimonio personal.
Puede resultar especialmente interesante cuando existen bienes valiosos pero no se conoce con certeza el importe total de las obligaciones pendientes.
Eso sí, requiere seguir el procedimiento y los plazos establecidos legalmente, por lo que conviene contar con asesoramiento profesional.
3. Renunciar a la herencia
También es posible renunciar a una herencia.
Puede tener sentido cuando las deudas superan claramente el valor de los bienes o cuando, por determinadas circunstancias, el heredero no desea participar en la sucesión.
La renuncia debe formalizarse correctamente y tiene importantes consecuencias jurídicas.
Además, no debe confundirse renunciar a una herencia con vender los derechos hereditarios.
En una renuncia, el heredero no recibe una contraprestación por desprenderse de la herencia. En una venta de derechos hereditarios, en cambio, existe una transmisión a cambio de un precio.
Por ello, antes de renunciar conviene estudiar qué valor tiene realmente la participación hereditaria.
4. Vender tus derechos hereditarios
Otra posibilidad es vender los derechos hereditarios.
Esta alternativa es especialmente interesante para las personas que prefieren obtener liquidez en lugar de esperar a que finalice todo el reparto.
Puede darse, por ejemplo, una herencia entre varios hermanos en la que existan viviendas, terrenos u otros bienes y no haya acuerdo sobre qué hacer con ellos.
Uno quiere vender, otro quiere conservar la propiedad y otro simplemente quiere recibir su dinero.
En determinadas circunstancias, el heredero interesado en desvincularse puede estudiar la transmisión de sus derechos hereditarios a un tercero.
De esta manera puede recibir una cantidad económica sin tener que esperar necesariamente a la resolución completa de todos los conflictos existentes en la herencia.

5. Mantener los bienes junto al resto de herederos
No siempre es necesario vender inmediatamente.
Los herederos pueden decidir mantener determinados bienes conjuntamente.
Por ejemplo, varios hermanos podrían conservar una vivienda familiar, alquilarla y repartirse los ingresos o utilizarla de acuerdo con unas condiciones previamente pactadas.
Esta alternativa puede funcionar correctamente cuando existe una buena relación entre los copropietarios y todos tienen objetivos similares.
El problema aparece cuando los intereses empiezan a ser diferentes.
Con el paso del tiempo pueden surgir desacuerdos sobre gastos, reformas, alquileres, utilización del inmueble o una posible venta.
Por eso, cuando se decide mantener un patrimonio conjuntamente, es recomendable dejar claras desde el principio las responsabilidades de cada parte.
¿Qué opción es mejor en cada caso?
No existe una respuesta universal.
La decisión dependerá fundamentalmente del valor de los bienes, las posibles deudas, el número de herederos y las necesidades personales de cada uno.
Si existe acuerdo familiar y se quiere conservar el patrimonio, mantener los bienes puede ser perfectamente viable.
Cuando existen dudas sobre las deudas, puede estudiarse el beneficio de inventario.
Si la herencia tiene una situación económica claramente desfavorable, puede valorarse una renuncia.
Y cuando el principal objetivo es obtener liquidez y desvincularse de una herencia compleja, la venta de derechos hereditarios puede convertirse en una alternativa a considerar.
¿Qué pasa si los demás herederos no quieren vender?
Esta es precisamente una de las situaciones que más problemas genera.
Cuando varias personas heredan un patrimonio conjuntamente, sus intereses no tienen por qué coincidir.
Un heredero puede querer conservar una vivienda durante años mientras otro necesita disponer de dinero.
En estos casos conviene diferenciar entre la venta de un inmueble perteneciente a varios propietarios y la transmisión de los derechos que corresponden a un heredero dentro de una herencia.
Dependiendo del estado de la sucesión, pueden existir alternativas para que una persona pueda desvincularse sin tener que esperar indefinidamente a que todos los familiares quieran hacer lo mismo.
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Esto puede ser especialmente útil cuando existen conflictos entre herederos, inmuebles difíciles de repartir, procedimientos que llevan mucho tiempo paralizados o simplemente cuando prefieres convertir tu participación hereditaria en dinero.
Antes de decidir, conoce todas tus alternativas
Aceptar una herencia, renunciar a ella o vender tus derechos son decisiones con consecuencias económicas y jurídicas diferentes.
Por eso, lo más importante es no actuar precipitadamente.
Analizar previamente los bienes, las deudas y la situación entre los herederos permite escoger la alternativa más adecuada para cada caso.
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